Cada vez que comenzamos un proyecto lo hacemos a través de una actividad que resulte motivadora para los niños. Cuando planteamos una situación de aprendizaje partimos de un elemento real para ellos.
Se acercaba la celebración del Día de la Paz en el colegio. Días antes habíamos realizado con pintura de dedos las huellas de nuestras manos. La profe realizó un mural con esponja y témpera diferenciando el color azul claro del azul oscuro. Y ahí comenzó todo...
Decidí dar vida a todo ello a través de una historia, un cuento protagonizado por unos peces con cuerpo de mano y con un objetivo final tan necesario en nuestras vidas: la paz.
Lo mejor de todo fueron sus caritas al escucharlo y verlo por primera vez y sobre todo sentirse protagonistas de todo ello.
Deseo que os guste tanto como a nosotros.