Hemos comenzado el curso llenos de inseguridades, miedos y limpieza, mucha limpieza.
Al principio, de las cinco horas que pasamos en el colegio, conseguíamos estar en "modo cole" dos horas y si llegábamos a eso nos sentíamos satisfechos. El resto del tiempo era hacer filas para lavarnos, recordar normas en el wc, en el aula, en el patio; acostumbrarnos a no compartir materiales, a sentarnos en la asamblea guardando distancia, a no abrazarnos...en fin, todo lo que buscábamos en cursos anteriores.
Cambiar el chip está siendo muy difícil pero cada día que pasa encontramos la ilusión para seguir adelante. Vemos que con el paso del tiempo vamos normalizando ciertos hábitos y ya conseguimos estar en "modo cole" bastante tiempo. Estamos contentos aunque nos hemos tenido que reinventar. Nuestras programaciones han cambiado y hemos tenido que adaptarnos a la nueva situación en la que no podemos jugar en rincones, no podemos compartir, no podemos plantear situaciones de aprendizaje en las que tengamos que manipular los materiales ni podemos hacer actividades en gran grupo de la misma manera que antes. Eso y mucho más. Pero cada día que pasa encontramos algo para arrancar una sonrisa a los niños y hacer del cole lo que siempre ha sido, un lugar divertido en el que aprendemos jugando, lleno de sonrisas y gestos de cariño.
El colegio, por seguridad, está cerrado para las familias y me consta que no ver el aula donde están los niños después de tanta reestructuración puede resultar algo "inquieto" para algunos de los papás y mamás.
Esta entrada es para que podáis compartir nuestros nuevos pequeños rincones y también, nuestros nuevos hábitos.
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